Atraemos tráfico.
Construimos comunidades.
Generamos valor.

Algunas notas (incompletas) sobre la web 2.0

Actualmente Internet provee un gran número de herramientas que permiten no solo obtener información o comunicarse en el sentido tradicional, sino que también generar y distribuir contenido mas allá de la “localidad social”, es decir, el circulo inmediato de amigos o familia.

Debido a estas herramientas, la direccionalidad o jerarquía, entre consumidores y generadores de contenidos se ha difuminado, al punto de establecer un ecosistema mas bien plano, donde todos comparten el mismo campo de juego. Esta “democratización” en la producción del contenido, en consecuencia conlleva a :

  • Una explosión en la cantidad de contenido disponible.
  • Una mayor dispersión en términos de calidad: con la eliminación del control editorial centralizado, la calidad tiende a desviarse de la media.
  • Una diversificación de los contenidos: las escasas barreras de entrada, así como costos de distribución y copia cercanos a 0 facilitan la entrada de nuevos actores, marginales o inexistentes previamente.

En este nuevo ecosistema, donde todos son potenciales lectores y creadores, se dan lugar los siguientes fenómenos:

  • La instalación del blog (o espacio similares) como puerta de entrada a  la identidad (en el sentido amplio) personal en internet
  • La fragmentación, a si mismo, de tal identidad a través de diversos “reflejos parciales”, dispersos en distintos servicios a través de la web.
  • La existencia de un gran numero de nichos y micro-nichos, de los tamaños y audiencias mas diversas.
  • La aparición del contenido colaborativo, generado por un gran numero de voluntarios, con el fin de conseguir un objetivo común, y con escasa figuración personal de cada uno de sus miembros.
  • La contraposición (y coexistencia) del contenido colaborativo (sin rostro) con el  contenido altamente personal, estrechamente ligado a liderazgo individuales construidos en la Web, sin una necesaria correlación con liderazgos tradicionales.
  • El fortalecimiento de una “audiencia activa” que es fundamental en la distribución, e incluso generación, del contenido.

Alrededor de estos fenómenos han emergido, primero de forma orgánica y posteriormente potenciado por nuevas herramientas, una “capa social” donde contenido y personas construyen un grafo o red social.

Estas redes sociales corresponden a la expresión de relaciones entre personas, y las acciones de tales personas con el contenido. Este contenido puede ser el objeto de interés (el objeto alrededor del cual se configura una comunidad y que se configura como un interés compartido) o el objeto-lúdico (de naturaleza temporal, dentro de la dinámica de un juego y puede utilizarse como proxy en relaciones personales).

En paralelo a las redes sociales, la agregación y sindicación de contenido aparece como otro cambio fundamental en nuestra relación con el contenido. Gracias al establecimiento de protocolos abiertos publicación, las practicas de sindicación han desvinculado al autor (o medio) del contenido, volviendo a este “portátil”.

En vista de lo anterior, es importante mantener en mente que:

  • Frente a la extrema abundancia de contenido, el valor relativo del mismo disminuye, mientras que el valor de los agregadores, capaces de reunir y  “filtrar” contenido, aumenta.
  • Los proceso editoriales convencionales, o el uso de ontologías arbitrarias, para la clasificación se verán reemplazados (parcialmente, o al menos superpuestos) por las redes de confianza y recomendación que emergen del grafo social.

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